Tragos de soledad.
Se pintan tus labios rojos en un atardecer, busco alcanzarlos con los míos, corro hacia las nubes que pronto ocultarán el sol, la luna empieza a iluminar.
Tus piernas juegan una tortura, a la distancia que son unos dedos, una vida virtual, juego a encontrarlas mientras tú juegas a esconderlas, camino a casa de nuevo.
Llega la primavera, no mejor que el verano pasado, llega la primavera y cuanto extraño, cual extraño es el sentimiento y su indescriptible soledad.
Busco bajo las sábanas de un hotel tus brazos y tu pelo, lo busco sin saber que allí no estarán, no esta tarde, no esta mañana, ni a través de la madrugada.
A veces me pregunto de qué está hecha la compañía de tu cariño.
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